BRASIL | ABTA 2012 |
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| Las réplicas que genera el temblor |
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¿Producir costará más o menos? ¿Se perderá calidad con las cuotas de contenido? ¿La clase C se mantendrá pujante o se agotará su poder de consumo? El debate se instaló en el segundo día de ABTA 2012, con algunos acuerdos y varias discrepancias.
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Por SEBASTIÁN TORTEROLA, desde São Paulo, Brasil.
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01/08/2012 |
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Manoel Rangel, director-presidente de Ancine; Anthony Doyle, VP de Turner Brasil; y Paulo Saad, VP del Grupo Bandeirantes.
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Los que pensaban que el director-presidente de Ancine Manoel Rangel iba a comparecer a la apertura del segundo día de ABTA con un talante acartonado -por demás esperable de parte de una agencia reguladora que defiende el contenido de la nueva ley de tv paga-, “se sintieron defraudados”, en palabras del propio jerarca, durante el panel “Los impactos del nuevo marco legal”.
Es que, en vez de responder a cuestiones de corto plazo, Rangel dio un pantallazo de la industria brasileña de telecomunicaciones y sus potencialidades. Dijo que la tendencia es que la TV traslade su foco en la publicidad para ponerlo en el consumidor, auguró un 50% de penetración de TV paga en 2015 (unos 30 millones de suscriptores), y también se pronunció ante algunas inquietudes que aún genera la Ley 12.485.
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“La cuestión de la pérdida de la calidad de los contenidos es un planteo falso. Y es falso porque confío en la capacidad de los programadores para seleccionar el mejor contenido para sus canales, así como de los operadores para incluir lo mejor en sus paquetes”, dijo, y también aseguró que el potencial de crecimiento de la TV paga a través de la clase C (hoy compuesta de clases D y E “migradas” por su nuevo poder de consumo) “está lejos de agotarse”. En uno de los momentos tensos del panel, Rangel hizo referencia a las solicitudes que Ancine está recibiendo para certificar canales “brasileños de espacio calificado”, tal como lo requiere la nueva ley. El jerarca insinuó que puede haber canales que declaran que cumplen el mínimo de contenido nacional, pero que luego no superen la supervisión del ente. “Lo que nos mueve no son los papeles, sino la realidad: o sea, la calidad del servicio entregado. Por eso actuaremos con el máximo rigor”, sentenció Rangel. RESPUESTAS. Para debatir sobre las palabras de Rangel, se formó un interesante y confrontativo intercambio entre los programadores Anthony Doyle (Turner Brasil), Paulo Saad (Bandeirantes), Fernando Ramos (Globosat), Rodrigo Marques (NET Serviços) como operador; y el productor Luis Antônio da Silveira (Conspiração Filmes). Todos coincidieron en un punto: los plazos establecidos por Ancine para cumplir los nuevos requisitos en todos los niveles son muy cortos. “Cuanto más trato de entender la ley, más dudas tengo”, comentó Doyle, reclamando que para lanzar un canal nuevo hay que traerlo desde afuera, y que a nivel logístico los plazos indicados son muy complicados. “También debemos hablar del tema económico, no pensar que las programadoras deben encargarse de toda la calidad que se busca, y pensar en encontrar recursos para eso en el mercado, como los fondos sectoriales [del Audiovisual, FSA]”. Saad, por su parte, retrucó: “Los FSA históricamente no han funcionado: se reducen a la producción de porquerías con dinero del gobierno”, comentó, aunque luego se corrigió: “Pero ha mejorado mucho, y lo deseable es lo que están haciendo las productoras independientes con ellos ahora”. Se mencionaron casos como Julie y los Fantasmas (de Nickelodeon, presente en la pantalla de Band), el film nacional Tropa de Elite 2 o la serie Preamar (HBO). Según Saad, una cuestión importante es la “calidad en función de los costos y de una realidad económica”, punto en el cual contradijo a Rangel: “La realidad económica de Brasil no es tan auspiciosa Como el año pasado, y la capacidad de consumo de la clase C se está agotando”. El ejecutivo de Band también especuló que “El costo de la producción ha aumentado al doble”, a lo que Silveira, del lado de las productoras, respondió: “La producción no se encareció, ya que está demostrado que cuando el volumen de producción crece [en este caso gracias a la ley], los precios caen”. Mientras que como único punto cuestionable, Ramos dijo que todas las vehículos y nodos de la cadena de valor están subordinados a la calidad de los contenidos, lo cual debe ser tenido en cuenta, Rangel concluyó: “Según los movimientos que percibamos, tendremos la paciencia que se nos pide. No estamos centrados en las sanciones o las presiones. Nuestra mirada es de largo plazo: o nos preocupamos por lo estratégico o nos perdemos”.
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